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“El tiempo en Palestina no se mide en kilómetros sino en controles militares”
Víctor de Currea-Lugo
La población palestina está sujeta a cierres, toques de queda, bloqueo de carreteras y restricciones, que han ocasionado el colapso total de la economía palestina, el incremento del desempleo y la pobreza y/o la limitación al acceso a servicios esenciales. Las restricciones afectan a todas las actividades cotidianas impidiendo desarrollar cualquier parecido a una vida normal.
Israel inflige sus obligaciones como Estado contempladas en la IV Convención de Ginebra: abastecer a la población en víveres y productos médicos (artículo 55), asegurar y mantener los servicios médicos, la sanidad e higiene públicas en los territorios ocupados, y garantizar que el personal médico cumpla sus funciones (artículo 56); permitir y facilitar el socorro a la población ocupada (artículo 59), garantizar la manutención y educación de los niños y niñas (artículo 50). Además, dicha Convención, en su artículo 52, prohíbe toda medida que tienda a provocar el paro o a restringir las posibilidades de empleo de la población trabajadora de un país ocupado con miras a inducirla a trabajar para la Potencia Ocupante.
Israelgo B'Tselem Gobernuz Kanpoko Erakundearen arabera, Zisjordaniako palestinarrek beste mugimendu murrizte bat biziko dute hemendik aurrera: israeldarrek eta turistek ezin izango dituzte beraien ibilgailuetan palestinarrak eraman ejerziotoaren baimen berezi bat ez duten bitartean. “Arau hau ez betetzea irain kriminal moduan hartuko da eta gidari israeldarra eta bidaiari palestinarra zigortuak izan daitezke”.
En Cisjordania existen 1.661 kilómetros de carreteras y autopistas de uso reservado para población colona. La población palestina se ve obligada a dar grandes rodeos. Esta restricción viola sistemáticamente el Derecho a la Libertad de Circulación de la población palestina garantizado por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 12.1.
Amnistía Internacional denuncia que “para implantar las clausuras y los toques de queda, el ejército israelí suele disparar munición real, lanzar gases lacrimógenos o bombas de sonido, propinar palizas y detener a personas, y confiscar vehículos y documentos de identidad”. Eskolara edo lanera joatea, laguntza medikoak jasotzea, ezkontza edota hileta batera joatea, arriskuan jartzen ditu palestinarrak. Horren ondorioz, pertsona askok beraien ekintza publikoak mugatzen dituzte.
Se trata de métodos de castigo colectivo y medidas de represalia prohibidas en el artículo 33, del IV Convenio de Ginebra.
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